apendice preauricular
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Si el pediatra acaba de decirte que tu bebé tiene un apéndice preauricular, probablemente tienes la cabeza llena de preguntas y quizás algo de inquietud. La primera noticia buena es esta: en la gran mayoría de los casos se trata de una pequeña malformación congénita benigna que no afecta a la salud ni al desarrollo del niño. 

En Clínica IMOS atendemos a muchas familias que llegan con esta misma duda, y la respuesta casi siempre es tranquilizadora. Te damos todos los detalles. 

¿Qué es el apéndice preauricular?

El apéndice preauricular es un pequeño bulto de tejido que aparece justo delante de la oreja, generalmente cerca del trago. Está presente desde el nacimiento, suele tener el mismo color que la piel circundante y no duele ni produce ninguna molestia en condiciones normales. Puede ser pequeño y apenas perceptible, o algo más prominente y visible a simple vista.

Es importante distinguirlo de otra malformación parecida pero diferente: la fosa preauricular. Mientras que el apéndice es una protuberancia, la fosa es justo lo contrario, un pequeño agujerito en la piel delante de la oreja. 

Los apéndices pueden presentarse de dos formas: sésiles, con una base de implantación ancha directamente sobre la piel, o pediculados, unidos a la piel a través de un fino tallo. Pueden aparecer en una sola oreja o en ambas, y en ocasiones se presentan como múltiples bultos en lugar de uno solo, así se lo explicamos a las familias de nuestros pacientes recién nacidos.

¿Por qué nace un bebé con apéndice preauricular?

Para entender por qué aparece el apéndice preauricular, hay que remontarse a las primeras semanas del desarrollo embrionario, concretamente entre la cuarta y la octava semana de gestación.

En esa etapa, el embrión presenta una serie de estructuras llamadas arcos branquiales. La oreja se forma a partir de seis pequeños montículos de tejido que deben fusionarse de forma precisa y coordinada. Cuando alguno de esos montículos no se integra completamente en la estructura auricular definitiva y queda como un remanente independiente, el resultado es el apéndice preauricular.

No existe una causa única que explique por qué este proceso no se completa correctamente en algunos bebés. Sin embargo, se conocen dos factores relevantes: componente hereditario y factores ambientales durante el embarazo.

En la mayoría de los casos, el apéndice preauricular es una anomalía aislada sin ninguna otra alteración asociada. Sin embargo, en una minoría de casos puede formar parte de síndromes genéticos más amplios como el espectro facio-aurículo-vertebral, siendo el  síndrome de Goldenhar el mas frecuente, o el espectro braqui-oto-renal. Por eso, ante cualquier apéndice preauricular, el pediatra realizará una valoración para descartar que existan otras malformaciones asociadas.

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¿Con qué frecuencia aparece el apéndice preauricular?

Más de lo que la mayoría de los padres imagina. En nuestra región se estima que entre 5 y 10 de cada 1.000 recién nacidos presentan algún tipo de malformación preauricular, ya sea apéndice o fosa. En cuanto a la lateralidad, la mayoría de los casos son unilaterales, aunque pueden ser bilaterales en un porcentaje significativo de casos, sobre todo, cuando hay antecedentes familiares o cuando el apéndice forma parte de un síndrome.

Así pues podemos afirmar que es una de las malformaciones congénitas menores más frecuentes que existe, y en la inmensa mayoría de los casos no va acompañada de ningún otra malformación.

¿El apéndice preauricular afecta a la audición o a la salud del niño?

En nuestra clínica maxilofacial, dental y de estética facial en Sevilla siempre informamos a los padres y madres de nuestros pacientes de que en la mayoría de los casos, el apéndice preauricular aislado no afecta en absoluto a la audición

Sin embargo, existe una minoría de casos en los que sí puede haber algún grado de pérdida auditiva, cuando la presencia del apéndice forma parte de un síndrome mas complejo. Por este motivo, aunque las pruebas de cribado sean normales, es recomendable realizar un seguimiento auditivo en los primeros años de vida.

Asimismo, hay dos situaciones que sí merecen atención específica:

  • Apéndice bilateral o múltiple: cuando aparece en ambas orejas o en varios puntos, la probabilidad de que esté asociado a otras malformaciones es algo mayor. 
    • En estos casos, el pediatra puede solicitar una ecografía renal, cardiaca y estudio vertebral, asi como analisis maxilofacial y oftalmológico dado que las malformaciones del oído externo pueden asociarse, en una pequeña proporción de casos, con anomalías del tracto urinario, del corazon,  de las vértebras, de la mandíbula y de los ojos y párpados.
  • Antecedentes familiares de síndrome branquio-oto-renal: en este contexto, la evaluación debe ser más exhaustiva e incluir valoración genética y de los riñones

Si el apéndice es unilateral, aislado, y las pruebas auditivas neonatales son normales, el riesgo de complicaciones médicas es muy bajo. El principal impacto en estos casos es estético.

Síntomas del apéndice preauricular

El apéndice preauricular es una lesión asintomática. Se presenta como un bulto de consistencia blanda o firme, de superficie lisa y bien delimitada, situado delante del trago o a lo largo de la línea que va desde el trago hasta la comisura labial.

Su tamaño es variable y la única situación en la que el apéndice puede volverse sintomático es si se infecta, algo que ocurre con mucha menos frecuencia que en la fosa preauricular, pero que no es imposible. En ese caso, los signos a tener en cuenta son: enrojecimiento o calor local, aumento de tamaño, dolor a la palpación o secreción de líquido. 

¿Es necesario operar el apéndice preauricular?

Desde el punto de vista médico, no siempre es necesario operarlo. Sin embargo, existen situaciones en las que la cirugía está claramente indicada:

  1. Motivo estético.
  2. Infecciones de repetición.
  3. Tamaño o localización que interfiere con el uso de gafas, audífonos u otros dispositivos.

Desde nuestro punto de vista  la edad ideal para operar, es preferible esperar a que el niño tenga entre 2 y 4 años. Generalmente la idea es realizar la extirpación antes de la entrada en la edad escolar. 

Lo que sí es importante saber es que no hay ninguna razón médica para precipitarse, salvo complicaciones. Si los padres deciden esperar, el apéndice no va a crecer de forma significativa ni va a empeorar por sí solo.

Cómo es la operación para extirpar el apéndice preauricular

El procedimiento consiste en extirpar el apéndice por completo, se puede hacer bajo anestesia local o general: no solo la parte visible que sobresale, sino también la raíz desde la que crece y, si hay cartílago en su interior, también ese tejido más profundo, así se lo explicamos a nuestros pacientes en Clínica IMOS. Una extirpación completa y bien planificada garantiza que el apéndice no vuelva a crecer.

La duración de la intervención es breve, generalmente inferior a treinta minutos, y el postoperatorio es sencillo. 

En niños pequeños que no cooperan con la anestesia local, puede valorarse la anestesia general en función de la edad y el tamaño del apéndice, algo que valoraremos de forma individualizada en cada caso.

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Apéndice preauricular en adultos

No todos los apéndices preauriculares se tratan en la infancia. Muchos adultos llegan a consulta con un apéndice que llevan toda la vida, ya sea porque en su momento no se consideró necesario extirparlo, porque los padres decidieron esperar o simplemente porque nunca se lo plantearon.

La buena noticia es que la intervención en adultos es igualmente sencilla, se realiza también con anestesia local de forma ambulatoria y los resultados estéticos son excelentes. En nuestra clínica maxilofacial, dental y de estética facial en Sevilla realizamos este tipo de intervenciones tanto en niños como en adultos con los mismos criterios de precisión y cuidado estético.

¿Cuándo consultar a un cirujano maxilofacial?

Finalmente, debes saber que hay situaciones en las que la visita al especialista debe ser más inmediata y otras en las que se puede programar con calma. No obstante, siempre vamos a recomendarte que ante la más mínima duda o preocupación, nos contactes

En Clínica IMOS estamos especializados en este tipo de intervenciones. Evaluamos cada caso de forma personalizada, te explicamos todas las opciones disponibles y, si decidís operar, lo hacemos con la máxima seguridad para que el resultado sea lo más natural posible. Si tienes cualquier duda, estamos a tu lado. 

Autor:

El Dr. Eduardo González Cardero es licenciado en Medicina por la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra y Especialista en Cirugía Oral y Maxilofacial, formación desarrollada en el Servicio de Cirugía Oral y Maxilofacial del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla.

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