Si te han hablado de un quiste maxilar, lo primero que hay que saber es que no es motivo de alarma. Se trata de una cavidad benigna que se forma dentro del hueso, casi siempre relacionada con un diente, y rodeada por una membrana propia. La mayoría de las veces no da ninguna señal, y se descubre sin buscarlo, en una radiografía rutinaria. Que no sea maligno no significa que se pueda ignorar, con el tiempo puede debilitar el hueso y mover los dientes de alrededor, así que conviene tratarlo.
En Clínica IMOS vamos a darte toda la información al respecto, para que sepas cómo actuar en cada caso.
¿Qué es un quiste maxilar?
Imagina una especie de globo relleno de líquido o de un material más espeso, con una pared bien definida, que crece dentro del hueso maxilar (el de arriba) o de la mandíbula. En la mayoría de los casos nace de restos de tejido dental que se quedaron «atrapados» en el hueso, bien durante la formación de los dientes, bien después de una infección en cualquiera de los dientes.
Lo llamativo de estos quistes es lo silenciosos que son, crecen despacio, y el hueso se va apartando poco a poco para dejarles sitio. Por eso casi nadie nota nada hasta que la lesión ya tiene cierto tamaño o se infecta. De hecho, es habitual enterarse de que se tiene uno al hacerse una ortopantomografía por un motivo completamente distinto.

¿Es lo mismo un quiste maxilar que un quiste de retención en el seno maxilar?
No, y es una confusión muy habitual, ambos comparten la palabra «maxilar», pero son dos cosas distintas, con orígenes y tratamientos que no tienen nada que ver entre sí.
Quiste odontogénico (en el hueso maxilar o la mandíbula)
Es el que acabamos de describir, nace en estructuras dentales, la raíz de un diente, el folículo dental, restos de epitelio, o de infecciones dentales que discurren por la raíz y llegan a la punta de la raíz, donde se multiplican las bacterias formando un granuloma que después se hace quiste, se diagnostica y trata desde odontología y cirugía oral y maxilofacial.
Quiste de retención mucoso del seno maxilar
Este es diferente. Se forma en la mucosa que recubre por dentro el seno maxilar, esa cavidad de aire situada sobre las raíces de los dientes superiores, dentro del hueso del pómulo. No tiene nada que ver con los dientes, aparece cuando se acumula moco en la cavidad Suele encontrarse por casualidad en un TAC o una radiografía, y en la mayoría de los casos no hace falta tratarlo.
Si en tu informe o tu radiografía aparece la expresión «quiste de retención en seno maxilar derecho o izquierdo», probablemente sea a este tipo al que se refieren, no al quiste odontogénico del que hablamos en este artículo.
Tipos de quistes maxilares odontogénicos
Dentro de este grupo hay varios tipos, según de qué parte de la estructura dental se originen:
Quiste radicular
Es el más habitual, hasta el 60% de los casos. Se forma en la punta de la raíz de un diente que ha perdido la vitalidad de su nervio, normalmente por una caries profunda, un golpe o una endodoncia que no salió bien. La infección crónica en el conducto radicular es lo que termina provocando la cavidad quística en el ápice o punta de la raíz.
Quiste dentígero o folicular
Aparece alrededor de la corona de un diente que todavía no ha salido, sobre todo muelas del juicio o caninos superiores. EL saco folicular es la bolsa donde se forma el diente durante el crecimiento; en aquellos dientes que no han erupcionado (generalmente por falta de espacio) y por tanto están retenidos en el hueso, esa cavidad puede ir creciendo formándose un quiste folicular. Tiene más capacidad de crecer que otros tipos, y si se deja evolucionar puede desplazar los dientes vecinos o meterse en el seno maxilar.
Queratoquiste odontogénico
Antiguamente se llamaba queratoquiste primordial. Se origina en los restos de la lámina dental y, a diferencia de otros, contiene queratina. Es el que más tiende a reaparecer si no se extirpa por completo, así que exige una cirugía especialmente cuidadosa.
Quiste residual
Se forma en el hueco donde ya se extrajo un diente, cuando queda algo de tejido quístico sin eliminar del todo. Por eso es tan importante hacer siempre radiografías antes y después de una extracción.
¿Por qué aparece un quiste maxilar?
Las causas más frecuentes de su aparición son:
- Caries profundas que no se tratan a tiempo y terminan matando el nervio del diente.
- Endodoncias o tratamientos de conducto que no funcionan del todo bien, dejando una infección crónica.
- Dientes incluidos o retenidos, como las muelas del juicio que nunca llegan a salir.
- Golpes o traumatismos que dañan la raíz o el nervio del diente. Si el impacto fue lo bastante fuerte como para afectar también al hueso, es buena idea descartar además una fractura de la mandíbula.
- Extracciones dentales tras las que queda algo de tejido quístico sin retirar.
- Espontáneos, quistes que se forman por restos de tejido dental embrionario en localizaciones donde no debería haber dicho restos.
Síntomas del quiste maxilar
Antes de hablar de los síntomas, es necesario apuntar que en sus primeras fases, la gran mayoría de los quistes maxilares no duelen ni se notan de ninguna forma. Y ahí está precisamente su mayor riesgo, ya que pueden pasar meses o incluso años creciendo sin que nadie se dé cuenta. Cuando el quiste crece más o se infecta, empiezan a aparecer señales como:
- Inflamación o abultamiento en la zona.
- Dientes cercanos que se mueven.
- Dolor, si hay infección de por medio.
- Fístulas: pequeños granitos en la encía que drenan pus.
- Pérdida de sensibilidad en el labio, si el quiste presiona algún nervio.
- En los casos más extremos, una fractura de la mandíbula por la pérdida de hueso.
Síntomas del quiste de retención en el seno maxilar
Como es una lesión distinta, cuando da síntomas, que no es lo habitual, tienen más que ver con una sensación de presión en la cara o congestión, y nada que ver con dolor dental, dientes que se mueven o inflamación de la encía.
Diagnóstico: ¿cómo se detecta un quiste maxilar?
Para diagnosticar un quiste maxilar es necesario:
Radiografía panorámica (ortopantomografía)
Suele ser la primera prueba, y también la que descubre el quiste casi siempre por casualidad. Se ve como una zona oscura y redondeada (radiolúcida) dentro del hueso.
TAC o CBCT
Una vez confirmado el quiste, se recurre a una tomografía en 3D para medir bien su volumen, ver cómo se relaciona con estructuras cercanas y planificar la cirugía con toda la precisión posible.
Tratamiento del quiste maxilar
El tratamiento del quiste maxilar se elige depende del tamaño, la localización, y de si hay o no una infección dental activa detrás. Estos son los más habituales:
Endodoncia y cirugía apical
Si el quiste es pequeño y está causado por una infección en la raíz de un diente, a veces basta con una endodoncia que elimine la infección del conducto. Si con eso no es suficiente, se recurre a una cirugía apical, que extirpa la punta de la raíz junto con el quiste.
Quistectomía o extirpación quirúrgica del quiste
Para quistes más grandes, de crecimiento rápido o que ya dan síntomas, lo habitual es una quistectomía: se extirpa el quiste entero junto con la membrana que lo recubre, para que no vuelva a aparecer. Después se analiza en el laboratorio mediante estudio histopatológico. Normalmente, se hace con anestesia local, salvo en quistes muy grandes con riesgo de fractura del hueso.
¿Qué pasa si no se trata a tiempo?
Dejar un quiste maxilar sin tratar puede traer consigo una serie de consecuencias:
- Pérdida progresiva de hueso, que en casos avanzados puede requerir un abordaje parecido al de una atrofia maxilar severa para reconstruir la zona.
- Infecciones que se repiten una y otra vez.
- Dientes sanos cercanos que se desplazan o se pierden.
- Afectación del seno maxilar, si el quiste crece hacia arriba.
- En casos extremos, fractura patológica de la mandíbula.
Detectado a tiempo, en cambio, el pronóstico es muy bueno y el tratamiento suele ser sencillo.
Prevención y revisiones periódicas
No hay manera de evitar que el quiste se origine, pero sí de diagnosticarlo antes de que crezca. Para ello, siempre recomendamos:
- Revisiones dentales periódicas con radiografía panorámica.
- No dejar caries ni infecciones dentales sin tratar.
- Vigilar con radiografías los dientes retenidos o que no han salido (como las muelas del juicio).
- Hacer seguimiento después de cualquier extracción dental
Preguntas frecuentes sobre el quiste maxilar
¿Un quiste maxilar es lo mismo que un tumor?
No. Es una lesión benigna, no un tumor, aunque en casos poco frecuentes algunos tipos necesitan un seguimiento más estrecho por su tendencia a reaparecer.
¿Puede desaparecer un quiste maxilar sin tratamiento?
No. Aunque no duela, no se va por sí solo, y con el tiempo tiende a crecer, así que siempre necesita que lo valore un especialista.
¿Qué es un quiste maxilar gigante?
Es un quiste que ha crecido tanto que ocupa gran parte del hueso maxilar o la mandíbula. Tiene más riesgo de fractura ósea y suele requerir una cirugía más compleja, a veces con reconstrucción mediante injerto óseo, un escenario que se acerca al que se plantea en casos de atrofia maxilar severa.
¿Cuánto tarda en curarse tras la cirugía?
Depende del tamaño del quiste extirpado, pero los tejidos blandos suelen recuperarse en 1-2 semanas, mientras que el hueso puede tardar varios meses en regenerarse por completo.

Diagnóstico y tratamiento especializado en IMOS
En Clínica IMOS contamos con un equipo de cirugía oral y maxilofacial con amplia experiencia en el diagnóstico y tratamiento de quistes maxilares, apoyado en tecnología de imagen 3D para planificar cada intervención con la máxima precisión. Si te han detectado una lesión en una radiografía de rutina o notas alguno de los síntomas descritos, contáctanos y valoraremos tu caso de forma personalizada. estamos a tu lado.
