Cuando le explico a unos padres que su hijo va a necesitar una máscara facial de ortodoncia, casi siempre veo la misma cara de sorpresa. Es normal, no es un aparato del que se hable mucho, y el nombre suena más aparatoso de lo que realmente es.
En este artículo de IMOS te explico de forma detallada en qué consiste este tratamiento, cuándo lo recomiendo y qué pueden esperar las familias que empiezan con él.
¿Qué es la máscara facial de ortodoncia?
La máscara facial, también llamada máscara extraoral o máscara de Delaire, es un aparato que se coloca por fuera de la boca, sujeto a la cara mediante dos apoyos, uno en la frente y otro en la barbilla. De esa estructura salen unas varillas metálicas que se conectan, mediante elásticos, a un aparato fijo que llevo colocado dentro de la boca del paciente, normalmente anclado a los molares superiores.
No sustituye a la ortodoncia que ya conoces. Es un tratamiento de ortopedia dentofacial, es decir, actúa sobre el crecimiento de los huesos de la cara, no solo sobre la posición de los dientes. Por eso, en nuestro equipo lo trabajamos siempre dentro de un plan de ortopedia dentofacial más amplio, adaptado a cada niño.
¿Para qué sirve la máscara facial en ortodoncia?
El objetivo principal es estimular el crecimiento hacia delante del maxilar superior, cuando este se ha quedado corto respecto a la mandíbula inferior. Es lo que en consulta llamamos una maloclusión de clase III, y que las familias suelen describir como «mi hijo tiene el mentón más adelantado» o «cuando cierra la boca, los dientes de abajo tapan a los de arriba».
También se recomienda en casos de mordida cruzada anterior o de retrognatia maxilar, es decir, cuando el maxilar superior está retrasado con respecto al resto de la cara.

¿Cómo es el tratamiento por dentro? Sus fases
Suelo explicar el tratamiento a las familias en tres fases, porque ayuda a entender por qué no es solo «ponerse la máscara y ya está»:
- Primero viene la fase de expansión, en la que utilizamos un disyuntor palatino, un aparato colocado en el paladar que ensancha el maxilar superior poco a poco, girando una llave varias veces por semana.
- Después llega la fase de tracción, que es cuando entra en juego la máscara facial. Con los elásticos que conectan la máscara al aparato intraoral, ejercemos una tracción suave y constante que ayuda a que el maxilar superior avance hacia delante.
- Por último, la fase de retención, en la que colocamos un retenedor para que los resultados conseguidos se mantengan mientras el niño sigue creciendo.
¿A qué edad se recomienda usarla?
Aquí está el factor clave es el crecimiento óseo. La ventana de mayor eficacia suele estar entre los 6 y los 10 años, cuando los huesos maxilares todavía tienen mucha plasticidad y responden mejor al estímulo. Cuanto antes detectemos el problema, con más margen trabajamos y menos invasivo suele ser el tratamiento posterior.
En adultos, el hueso ya está completamente formado, así que la máscara facial pierde gran parte de su utilidad. Si un paciente adulto tiene este tipo de discrepancia esquelética, normalmente valoramos otras opciones, como la cirugía ortognática.
¿Cuántas horas al día hay que llevar la máscara facial y cuánto dura el tratamiento?
Esta es, sin duda, la pregunta que más me hacen los padres. Por norma general, recomendamos llevarla entre 12 y 14 horas al día, concentrando la mayor parte del uso en las horas de sueño y en casa, para que el impacto en la vida social del niño sea mínimo.
En cuanto a la duración total, depende mucho de cada caso: hay tratamientos que se resuelven en 6-8 meses y otros que se prolongan hasta el año. Lo que sí puedo decir con seguridad es que el resultado está directamente relacionado con la constancia, cuantas más horas se cumplan, antes y mejor se consiguen los cambios.
¿Duele? ¿Cómo se duerme con ella?
La máscara ejerce una presión suave, no dolor. Lo que sí es habitual es que los primeros días haya una sensación de molestia o de «presión rara» en la cara y en los dientes, sobre todo al despertarse, y así se lo explicamos a las familias en IMOS. Es una fase de adaptación normal, y en la mayoría de los niños desaparece en pocos días.
Para dormir, lo que recomiendo es ajustar bien las almohadillas de frente y mentón antes de acostarse, de forma que la presión quede repartida y no se concentre en un solo punto. Si un niño se queja de dolor intenso, o de rozaduras persistentes, hay que revisarlo en consulta. Normalmente, es cuestión de reajustar el aparato, no de dejar de usarlo.
¿Qué resultados se pueden esperar con una máscara facial?
Cuando el tratamiento se hace en el momento adecuado y se cumple el tiempo de uso indicado, los cambios en el perfil facial pueden ser muy visibles, el maxilar superior avanza, la relación entre ambos maxilares se equilibra y, con ello, mejora también la mordida y la masticación. En muchos niños también notamos una mejora en el habla y se reduce el desgaste anómalo de los dientes que provocan estas maloclusiones sin tratar.
Es importante ser honestos, no todos los cambios se mantienen igual durante el resto del crecimiento puberal, por eso la fase de retención y las revisiones periódicas son tan importantes como el propio tratamiento activo.
En algunos casos, cuando el tratamiento con máscara facial no ofrece toda la efectividad que necesitamos, o el niño no tolera bien un dispositivo externo, disponemos de un escalón más dentro de la ortopedia dentofacial. Trabajando de forma coordinada con un cirujano maxilofacial infantil, podemos plantear dispositivos de expansión maxilar y tracción sagital (hacia delante) anclados directamente al hueso. Al fijar la fuerza de tracción al propio hueso, en lugar de depender de un armazón externo, conseguimos una tracción más efectiva y constante, y esto nos permite sustituir la máscara facial por unas gomas intraorales que el niño puede llevar las 24 horas del día, retirándolas únicamente para comer. Es una opción que valoramos caso por caso, y que probablemente merezca su propio artículo más adelante, dedicado en exclusiva a la expansión y tracción con anclajes esqueléticos (MARPE).
¿Cuándo no se recomienda la máscara facial?
No la solemos indicar en pacientes con un patrón facial hiperdivergente, es decir, aquellos con una altura facial anterior aumentada y menor altura facial posterior, porque en estos casos la máscara puede acentuar precisamente el problema que se busca evitar.
Por eso, antes de indicar cualquier aparato de ortopedia, hacemos siempre un estudio completo con radiografías y un análisis del patrón de crecimiento facial del niño.
¿Cuánto cuesta la máscara facial de ortodoncia?
El precio no depende solo del aparato en sí, sino de todo lo que rodea al tratamiento, el estudio inicial, el disyuntor palatino, las revisiones periódicas y los ajustes necesarios durante los meses de uso. Por eso el presupuesto real solo puede salir de una valoración presencial.
Preguntas frecuentes sobre la máscara facial
¿Es lo mismo que un aparato de ortodoncia normal?
No. Los brackets mueven los dientes, la máscara facial actúa sobre el crecimiento óseo del maxilar, dentro de un plan de ortopedia dentofacial.
¿Se puede quitar y poner cuando se quiera?
Sí, no está fija, pero cuantas menos horas se lleve, más se ralentiza el tratamiento.
¿Es compatible con la respiración nasal del niño?
En muchos casos, los problemas de maloclusión van de la mano de una respiración oral, así que conviene valorar ambos aspectos juntos.
¿Puede mi hijo hacer vida normal con la máscara?
Sí, al concentrarse el uso principalmente en casa y por la noche, el impacto en el colegio y las actividades diarias es mínimo.

En resumen, la máscara facial de ortodoncia es un aparato que, aunque a simple vista pueda parecer aparatoso, es una de las herramientas más eficaces que tenemos para corregir a tiempo los problemas de crecimiento del maxilar superior en niños. Bien indicada, bien ajustada y usada con constancia durante las horas recomendadas, puede evitarle a tu hijo tratamientos mucho más complejos en el futuro. Como en cualquier tratamiento, la clave está en un buen diagnóstico inicial y en un seguimiento cercano durante todo el proceso, y eso es precisamente lo que hacemos en cada caso que tratamos en nuestra clínica maxilofacial en Sevilla.
Si tienes dudas sobre si tu hijo o hija podría necesitar este tratamiento, lo mejor es que vengáis a la clínica para hacer un estudio completo de ortopedia dentofacial. Cuanto antes lo valoremos, más opciones tendremos para actuar con tratamientos sencillos.